sábado 24 de septiembre de 2011

Claudia Cardinale, simplemente adorable

Luchino Visconti dijo de ella que tenía el aspecto de una gata acariciable, pero susceptible de transformarse de súbito en pantera. Anna Maria Meri, su biógrafa, también la comparó con los más hermosos felinos. El parangón resulta evidente: gran belleza natural, a un tiempo solar y nocturna, límpida, misteriosa e inquietante; la mirada de sus ojos marrón oscuro, brillantes y luminosos, resplandece de vitalidad; y esa voz suya, grave,  como velada, añadiendo aún mayor encanto a su persona.

Así y todo, Claude Josephine Rose Cardinale, más conocida como Claudia Cardinale, que estos días rueda en España El artista y la modelo a las órdenes de Fernando Trueba, nunca quiso fiarlo todo a su físico. Como otras actrices de su generación, ha encarnado un modelo femenino nuevo, una mujer voluntariosa y luchadora, que quiere ser libre e independiente y aspira a un papel paritario en las relaciones afectivas y profesionales. Sabe que la prensa la ha considerado como una de las grandes sex symbol cinematográficas, pero, afortunadamente, el medio del cine la valora sobre todo como la actriz de grandes maestros.

Entre esos maestros están los italianos Mauro Bolognini (La viaccia), Valerio Zurlini (La chica con la maleta), Federico Fellini (Ocho y medio), Sergio Leone (Hasta que llegó su hora) o Marco Ferreri (La audencia); los americanos Henry Hathaway (El fabuloso mundo del circo), Blake Edwards (La pantera rosa), Richard Brooks (Los profesionales) y Alexander Mackendrick (No hagan olas); el alemán Werner Herzog (Fitzcarraldo); el francés Henri Verneuil (Mayrig)… Y, sobremanera, Luchino Visconti y Luigi Comencini.


Visconti la dirigió en Rocco y sus hermanos, El Gatopardo, Sandra y Confidencias. Con el aristócrata marxista la Cardinale dice haber aprendido mucho, en particular la toma de conciencia fílmica de su cuerpo y expresividad: la enseñó a mandar sobre su físico en lugar de obedecer a éste. Comencini, por su parte, le confió en La Storia el papel de Ida Ramundo, mujer violada por un soldado alemán ebrio. Un personaje que en no pocos aspectos se le parece, pues su primer hijo, Patrick, nació a raíz de una agresión sexual sufrida a los 17 años.

En sus memorias cuenta Claudia Cardinale cómo sus inicios delante de la cámara, tras haber ganado un concurso de belleza en 1957, fueron un verdadero calvario: embarazada en secreto como estaba, padeció el martirio de un vientre comprimido por una ropa interior atrozmente ceñida. Entonces quiso renunciar al cine, pero Franco Cristaldi, su productor, no sólo se negó a romper el contrato, sino que, “protector”, le hizo firmar otro de varios años. Acabarían casándose.

Paradojas de la vida, la más importante actriz italiana de entre las surgidas en los años 60, y la única en alcanzar una notoriedad internacional análoga a la de Sophia Loren, se dedicó finalmente al séptimo arte por haberse negado en principio a hacer cine.


[Publicado en El Comercio y La Voz de Avilés - 23.09.2011]

2 comentarios:

Olga Bernad dijo...

No conocía la historia de Claudia Cardinale. Qué duro. Quizá esa belleza nunca resulto frívola, aunque sí adorable, porque una vivencia así a los 17 debe de ponerle a una los pies en la tierra a la voz de ya.
Saludos, me encanta pasar por aquí de vez en cuando y encontrar estas cosas.

José Havel dijo...

Ver a Claudia Cardinale en una película es como recibir una caricia perpleja :), igual que cada vez que te asomas por esta humilde bitácora.
Muchas gracias por el comentario, Olga.
Un saludo.